lunes, 5 de agosto de 2013
La Victoria de Inglaterra
La victoria de Inglaterra condujo directamente a un conflicto con sus colonias norteamericanas. Para evitar que pelearan con los nativos de la región, llamados indios por los europeos, una proclama real negó a los colonos el derecho de establecerse al oeste de los Montes Apalaches. El gobierno británico empezó a castigar a los contrabandistas e impuso nuevos gravámenes al azúcar, el café, los textiles y otros bienes importados. La Ley de Alojamiento obligó a las colonias a alojar y alimentar a los soldados británicos; y con la aprobación de la Ley de Estampillas, debían adherirse estampillas fiscales especiales a todos los periódicos, folletos, documentos legales y licencias.
Los Franceses controlaban
Los franceses controlaban Canadá y Luisiana, que comprendían toda la vertiente del río Misisipi: un imperio vasto con pocos habitantes. Entre 1689 y 1815, Francia y la Gran Bretaña sostuvieron varias guerras, y América del Norte se vio envuelta en cada una de ellas. En 1756 Francia e Inglaterra estaban enfrascadas en la Guerra de los Siete Años, conocida en Estados Unidos como la Guerra Francesa e Indígena. El primer ministro británico, William Pitt, invirtió soldados y dinero en América del Norte y ganó un imperio. Las fuerzas británicas tomaron las plazas fuertes canadienses de Louisburg (1758), Quebec (1759) y Montreal (1760). El Tratado de París, firmada en 1763, dio a la Gran Bretaña derechos sobre Canadá y toda América del Norte al este del río Misisipi.
El régimen colonial francés
Originalmente la instituciones administrativas del régimen colonial francés se asemejaron a las del inglés, ya que los contratos comerciales de colonización otorgaban gran libertad a los corredores de los bosques, como llamaban a los cazadores de pieles preciosas. Con el tiempo esto cambió, y se nombraron gobernadores que disfrutaron de prerrogativas similares a las capitanías generales del Brasil o los adelantados y primeros gobernadores de las colonias españolas. Sin embargo, para la segunda mitad del siglo XVII se impuso un régimen centralizado; más acorde con las ideas de Luis XIV, rey absolutista francés: Canadá fue convertida en provincia francesa, bajo el mando de un gobernador general supeditado al monarca, y el territorio fue dividido en señoríos que se otorgaron a nobles de la corte. Estos señoríos se subdividían en parroquias bajo la autoridad del cura o párroco y del jefe militar. Numerosos intendentes o funcionarios con poderes militares, fiscales y judiciales mantenían el rígido centralismo de la metrópoli francesa. Ese mismo régimen se impuso en las otras colonias francesas a partir de esta época.
A fines de los 90
A finales de los años 1990, parte de la región oriental del país fue escenario de ataques contra la población civil por parte de grupos fundamentalistas que buscaban desestabilizar al gobierno central. Se produjeron varias masacres, algunas de las cuales dejaron más de 200 víctimas mortales.
En las elecciones presidenciales de 1999, fue elegido Abdelaziz Bouteflika que resultó reelegido en 2004.
Violencia
Esto desencadenó violencia liderada por diversos grupos armados como el Ejército Islámico de Salvación, brazo armado del FIS o su rival el Grupo Islámico Armado. Desde entonces miles de personas han muerto en las ofensivas rebeldes y las contraofensivas oficiales. Los militares gobernaron hasta 1994.
legalización del multipartidismo
El país siguió el modelo de partido único hasta 1988. Tras la legalización del multipartidismo el Frente Islámico de Salvación (FIS) ganó las elecciones municipales y la primera vuelta de las elecciones legislativas de1991 (ver Elecciones desde la implantación del pluripartidismo (1989)) pero el ejército decretó el estado de urgencia y le impidió asumir el poder.
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